No somos ni los nietos, ni los obreros, ni los anónimos. Tampoco somos una legión, ni somos ex soldados, ni peleamos en guerras.
Nunca formamos opinión, nunca destruimos corporaciones, nunca desatamos nuestra furia. Somos los pacifistas extremos, los eternos conciliadores, los que buscan el dialogo a pesar del sufrimiento impuesto. Somos aquellos que pregonan sistemas caducos y que a la vez aclaman a héroes que rompieron los sistemas. Somos el fusil del Che y somos la bala que lo mató en Bolivia. Somos Perón y somos Alfonsín. Somos un tehuelche y somos Roca. Somos Kennedy y somos Stalin. Somos Trotsky y somos Henry Ford.
No somos ni calientes ni fríos.
No somos educados ni irrespetuosos
Ni civilización ni barbarie
Somos la media
Somos los permisivos
Somos los dormidos
No somos nada
6.12.11
Aleteaba de forma aleatoria, no había forma de predecir su movimiento. Algo en su anatomía sumaba algo terrorífico al vuelo. Sólo pensar en tenerla cerca se vuelve insoportable y la idea de ser alcanzado por la pura casualidad del movimiento desesperado del saprobionte. Matarla no es una opción viable en el momento ya que el miedo paraliza al cuerpo. Un grito de ayuda/miedo tampoco ya que rompería el silencio reinante. La piel, la polilla, los pelos, el aleteo, un primer plano del insecto, el contacto. El asco finalmente fue más y liberó al cuerpo. Todo terminó con un simple golpe de revista. Muerto el enemigo, sigo venciendo mis miedos
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